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Miércoles, 17 de Septiembre del 2025

Mitos sobre la carga de entrenamiento: ¿qué dice la ciencia?

La relación entre entrenamiento, rendimiento y lesiones es un tema que siempre genera debate. La carga de trabajo es clave, pero ¿explica por sí sola el éxito deportivo o las lesiones? La evidencia muestra que no es tan simple. A continuación, repasamos tres mitos comunes y qué dice la ciencia al respecto.


Mito 1: La carga explica todas las lesiones

Es cierto que cargas más altas suelen estar relacionadas con un mejor rendimiento, y que una planificación inadecuada puede aumentar el riesgo de dolor o lesión. Pero atribuir todos los problemas únicamente a la carga es una visión reduccionista.

Las lesiones y el rendimiento son fenómenos multifactoriales. Factores como el sueño, el estrés emocional o académico, la ansiedad y ciertos rasgos de personalidad (como el perfeccionismo) también influyen de manera significativa.
Por ejemplo, dormir menos de 8 horas por noche eleva en un 70% el riesgo de lesión deportiva, y en atletas adolescentes de élite, combinar poco descanso con un aumento de carga duplicó la probabilidad de lesionarse.

👉 En conclusión: la carga importa, pero no lo explica todo.


Mito 2: La “regla del 10%”

Seguramente escuchaste que no conviene aumentar la carga de entrenamiento más de un 10% por semana. Esta idea se repite mucho, sobre todo en deportes de resistencia. Pero los estudios muestran que no existe evidencia sólida que respalde esa “regla estricta”.

Lo que sí está claro es que aumentos bruscos en la carga elevan el riesgo de lesión:

  • En deportes de equipo, pasar de incrementos ≤10% a ≥15% por semana casi triplicó la probabilidad de lesión.

  • Corredores principiantes que aumentaron más de un 30% su volumen semanal tuvieron más lesiones que quienes progresaron en torno al 20–22%.

Ahora bien, no todos los atletas responden igual:

  • En alguien con baja carga crónica, progresar solo un 10% semanal puede ser demasiado lento.

  • En atletas con alta carga crónica, es posible tolerar incrementos mayores.

👉 La “regla del 10%” puede servir como guía, pero no como ley universal.


Mito 3: Evitar los “picos” y “valles” a toda costa

La relación entre la carga aguda (lo entrenado en la semana) y la carga crónica (lo acumulado a lo largo del tiempo) se conoce como ACWR (Acute:Chronic Workload Ratio). Se ha visto que:

  • Cuando la ACWR está en un rango de 0,8–1,3, el riesgo de lesión es bajo.

  • Si la carga aguda es ≥1,5 veces mayor que la crónica, el riesgo de lesión sube de manera importante.

Por eso, los “picos” en el entrenamiento suelen asociarse con mayor riesgo. Pero eso no significa que siempre sean negativos. Al contrario: planificados estratégicamente, pueden potenciar el rendimiento.
Ejemplos:

  • Triatletas juveniles mejoraron notablemente con un microciclo de 2 semanas de alta intensidad.

  • Futbolistas elevaron su capacidad de repetir sprints tras un bloque de 13 días con 12 sesiones exigentes.

Algo similar pasa con los “valles”: aunque reducen la preparación si son excesivos, también pueden ser útiles para lograr supercompensación, como sucede en los períodos de taper antes de una competencia.

👉 Lo realmente riesgoso no son los picos o valles planificados, sino la monotonía con cargas altas, que se ha asociado con más lesiones y enfermedades en atletas.


En resumen

  • La carga de entrenamiento influye, pero no es el único factor.

  • Los aumentos deben ser progresivos, aunque no hay una regla mágica como la del 10%.

  • Picos y valles pueden aumentar el riesgo si son desordenados, pero bien planificados son parte esencial del progreso.

La clave está en la individualización, la variabilidad y el monitoreo constante. No hay recetas universales: cada atleta necesita un plan que combine ciencia, experiencia y sentido común.